NICHOLAS HAGEN


NICHOLAS HAGEN

Nicholas es el menor de cuatro hermanos. Desde pequeño asistía al estadio a ver jugar a Municipal y creció admirando a los exdelanteros rojos Juan Carlos Plata y a Carlos Ruiz.

Recuerda que uno de los momentos de más euforia como aficionado fue cuando estuvo en el estadio Mateo Flores —ahora Doroteo Guamuch Flores—, cuando Guatemala derrotó 3-1 a Costa Rica en la eliminatoria para el Mundial de Alemania 2006.

“Grité el gol del Fish con todas mis fuerzas. Estaba en el estadio con toda mi familia”, revela Nicholas.

Así el sentimiento por el balompié fue creciendo en él y aunque en su niñez lo veía como una distracción, poco a poco lo fue tomando como algo serio.
Después de su paso por Futeca Camp Elite, dio el salto a la especial de Antigua GFC. “Yo tenía 14 años y jugaba con chavos de 18 y 20. Me sentía un poquito shute”, recuerda entre sonrisas.

Las aptitudes de Hagen en la portería ya eran más que obvias para ese entonces, como explicó Plachot, y después de dos años de defender esa camiseta, dio el paso que cambió su vida, al ser parte del proceso de la Selección Nacional Sub 17, con Óscar el Conejo Sánchez.
Un sentimiento único

“El sentimiento de la Selección es algo indescriptible… Que todos te estén viendo y que tú hagas lo que te gusta. El poder demostrarle al mundo lo que puedes hacer. Sueño con algún día jugar en la Selección mayor”, afirma con total seguridad.

En ese momento, Nicholas decide que se quiere dedicar de manera profesional al futbol. “Mis papás, como todos, querían que estudiara en la Universidad, pero me apoyaron”. Entonces llega la oportunidad de viajar a Dallas, Texas, en donde asegura que adquirió la preparación necesaria para subir su nivel.

“No podía jugar el primer año por las reglas de la Fifa. Todavía no tenía 18 años. Mi objetivo era ir a aprender y me dediqué a eso. Me recibieron muy bien y me sentí parte dé”, cuenta.

El guardameta nacional estuvo un año con la Sub 17 del FC Dallas, aunque se entrenaba con el equipo mayor de dos a tres veces a la semana.

El entrenador colombiano Óscar Pareja trabajó especialmente con él. Hagen recuerda que le dijo que renacería como futbolista y considera que así fue.
Nicholas cuenta que las instalaciones son impecables y que eso es lo que realmente marca la diferencia a la preparación que se tiene en Estados Unidos a la de Guatemala.

“Las canchas están impecables; la pelota no te rebota. Además, hay muchas personas que cuidan de uno. Te dan los tres tiempos de comida y velan porque estés bien”, afirma.

Paciencia
Después de cumplir un año en suelo estadounidense, Hagen regresó a Guatemala directo a Municipal gracias a su relación con Martín Plachot, con quien trabajó en Futeca.

El guardameta llegó a un equipo de Municipal como cuarto guardameta, que tenía en su portería a Paulo César Motta y al uruguayo Santiago Morandi; ambos, dignos de ser titulares.

Estaba consciente que tenía que quemar etapas y esperar paciente la oportunidad de jugar Llegó entonces el técnico argentino Enzo Trossero y Motta se convirtió en el arquero titular, pero Hagen se sentía cada vez más cerca del sueño, aunque pasó todo el campeonato en la banca.

Y cuando el juvenil analizaba el aceptar una beca para estudiar Administración Deportiva en Estados Unidos, nombraron al uruguayo Gustavo Machaín, quien ya había sustituido a Trossero en el banquillo, y le pidió que se quedara, porque Motta estaría viajando con la Bicolor y necesitaban de él.

El chico de 1.87 metros de estatura, debutó contra Cobán Imperial en la fecha 6 del Clausura 2016; sin embargo, recuerda que el primer gol se lo marcó Malacateco.

Desde ese entonces, el joven admirador del español Iker Casillas, no ha dejado de sorprender a los guatemaltecos, pero la prueba más complicada comenzará esta semana cuando arranque la fase final del torneo pues será en ella cuando sabremos si esa seguridad, juego aéreo y sobriedad le alcanzará para ser campeón.